Amigos

Ya sé que hace un unos días no les escribo, pero es que me agarró una mini depresión o algo así. Llegué de Boston muy decepcionada. Al parecer hay asuntos que aún me cuestan como, por ejemplo, romper una amistad.

Tengo pocos amigos. Escojo a los mejores que puedo, porque me gusta rodearme de personas más virtuosas que yo.

En la adolescencia, mi mejor amiga tenía trabajo y carro propio. O sea, ella era capaz de cubrir sus gastos, mientras yo rezaba porque a mami le sobrara algo de los cupones para poder comprarme una pizza con un Ice en algún punto del semestre.

Después me hice panita de un revolucionario sin miedo a decirle las verdades hasta al Presidente y de paso caerle bien. Yo que empecé a hablar los otros días. También, compartí con una mayagüezana capaz de conquistar al mundo. Fue ella la que me inspiró a viajar.

Tristemente, a todos les he dicho adiós (no siempre de la mejor forma). Cada uno se fue acomodando en la rutina lejos de sus sueños y perdimos sintonía; confirmándome que mi ruta no es el desvío.

Aún queda algo de apego en mí; tal vez por un tiempo más, pero en esta ‘depre’ he confirmado que grandes amigos vendrán y volveré, con alegría, a ser la menos virtuosa de todos.