Espíritu Libre

Viajé el mundo, besé muchos labios, probé todos los platos, colores y emociones, parrandeé hasta las tantas, estudié algo en cada concentración, me salí de la línea, hice el ridículo y aprendí a reírme de mi misma; en fin, ya no quedaba nada por probar, pero llegó Mikaela.

#MamáTreintañera