La chapulina colorada

No me perdía al Chapulín Colorado. Admiraba al torpe y miedoso personaje, porque siempre actuaba a pesar de sus miedos; para mí, esa es la definición de un súper héroe.

Intento vivir según esta filosofía; aunque no siempre me sale. Puedo exigirle a la vida lo que merezco, pero no siempre estoy dispuesta a ir por ello, pues, por momentos, la pereza y el miedo boicotean mis intentos a tal punto que he considerado unirme al montón y embobarme con la novela de las 7. Es lo más fácil. Lo traigo incrustado en los genes.

Afortunadamente, la mayoría de las veces, cual Chapulín Colorado, sin mucho pensarlo, me lanzo al vacío. En ocasiones la maroma no me sale, pero otras puedo decirles con orgullo que: ¡No contaban con mi astucia!