¡De vuelta al Viejo!

Cuando nació Mikaela Grey entré al caos. El Sol dejó de girar en torno a mí y la vida que conocía cambió para siempre. De ser una persona hiperactiva pasé a estar horas en la cama cuidando a la cría. Es lo necesario y de veras que lo disfrutamos mucho.

Hace poco fui consciente de lo rápido que crece un bebé y me hice varias preguntas: ¿en dónde viviéremos en par de años? ¿Nos quedaremos aquí o es tiempo de movernos a otra latitud? ¿Quiénes nos rodearan? ¿Cómo le enseñaré a mi hija a superarse con mi ejemplo? y la pregunta que siempre lo cambia todo: ¿Qué quieres, Lissie?

Las respuestas tardaron en llegar; poniéndose, una vez más, mi paciencia a prueba. Una madrugada, mientras lactaba a Mikaela, la misma vocecita de siempre me susurró: “Caminar, quiero caminar”.

—“Puedes ser un poco más absurda. ¿No ves que estoy recién parida?”, le contesté enfadada.

Semanas más tarde, ‘caminar, caminar, caminar’, seguía en mi cabeza, pero permanecí quieta; tratando de encontrarle sentido a lo absurdo.

Mientras tanto, me concentré en hacer lo mejor posible como mamá, pues el tiempo pasa rápido y lo que estaba viviendo pronto no sería más. Al cabo de unos meses mi anhelo de caminar cobró sentido.

Noté que tras parir perdí mucha masa muscular y me fatigaba con facilidad. Sensaciones a las que no estoy acostumbrada. El movimiento constante era lo que me mantenía en forma como a cualquier entusiasta del CossFit.

Pensé que caminaría para recuperar mi condición física, y descubrí que había algo más. Caminar es movimiento; ir de un punto al otro; caminar es cambiar.

Hace un tiempo me pareció igual de absurdo el deseo de construir una casa sin deudas y regresar a mi pueblo, tras pasar años en la Ciudad, mas como siempre, no me resistí y confié en el proceso.

Ahora es que entiendo el sentido de aquella elección. Nunca antes tuve tanta confianza y sentido de auto realización. Quizás esto se deba a ‘la seguridad’ que me brinda tener un techo saldo que me permite emprender y jugar con el tiempo.

Además, en la distancia descubrí atributos que no hubiese encontrado en el bullicio de la vida citadina. Gracias a ello, con satisfacción puedo decir que hoy día con menos Soy más.

Siento que es momento de regresar, quizás a tiempo parcial, al mundo de posibilidades que me da mi viejo San Juan. Aunque nunca pensé que volvería, una vez más, seguiré a mi intuición. Ella sabe lo mi alma necesita.

¡Aquí vamos!

Continuará…